El patio de al lado. Por Máximo Pacheco

Desde 1978, cuando Los Bronces era la Disputada de Las Condes y su dueño era Exxon, se han firmado acuerdos de servidumbres mutuas entre dos vecinos que miraban el patio del lado todo el día. La pregunta es: ¿por qué ahora sí llegamos a un acuerdo para operar conjuntamente y antes no?


A fines de febrero, Codelco y Anglo American anunciamos una alianza para desarrollar en conjunto el distrito minero Andina-Los Bronces, a través de un Plan Minero Conjunto entre 2030 y 2051.

Los más diversos actores han valorado este acuerdo como una buena noticia para la actividad minera y el progreso del país. En estos días, varias personas, tanto a nivel local como internacional, nos han consultado sobre el largo proceso que condujo a la firma del Memorándum de Entendimiento con que pretendemos asegurar un incremento de producción en cerca de 120 mil toneladas de cobre fino promedio anual durante 21 años, y que a su vez generará un valor económico de US$ 5 mil millones.

Desde 1978, cuando Los Bronces era la Disputada de Las Condes y su dueño era Exxon, se han firmado acuerdos de servidumbres mutuas entre dos vecinos que miraban el patio del lado todo el día. La pregunta es: ¿por qué ahora sí llegamos a un acuerdo para operar conjuntamente y antes no?

Algunos estudios de Martín Nowack —académico de Harvard que domina la biología, la física, la matemática y la economía con una destreza que da para una película— explican la colaboración en el campo empresarial como un símil de la “biología evolutiva”. Dentro de las cinco razones que explican el fenómeno cooperativo de Nowack, hay una que calza con nuestra alianza con Anglo American: la selección espacial.

Cuando los vecinos no son parientes cercanos, postula Nowack, se pueden enfrentar el egoísmo contra el altruismo, pero, más temprano que tarde, el espacio geográfico los llevará a parecerse, favoreciendo la ayuda mutua. En otras palabras, la proximidad favorece la capacidad de cooperar entre personas, sociedades y organizaciones debido a las recompensas mutuas que provoca, incluso en un mundo competitivo.

Hasta ahora, Codelco y Anglo American hemos trabajado dos operaciones contiguas, Andina y Los Bronces, de manera separada, en uno de los distritos mineros más grandes del planeta, que representa más del 2% de las reservas y recursos mundiales de cobre. Acumulábamos muchos acuerdos de coordinación, que han servido para mantener estables los respectivos procesos productivos y administrar razonablemente las interferencias entre una operación y otra.

Ahora damos un paso más allá. Manteniendo la plena propiedad de nuestras respectivas concesiones mineras, plantas de procesamiento y activos materiales, la alianza nos ubicará juntos en una nueva fase de cooperación: un único plan minero orientado al logro de resultados comunes, como aumentar la producción de cobre sin requerir inversiones adicionales sustantivas, incrementar el aporte al país a corto y mediano plazo (75% del valor económico irá al Estado), mantener la empleabilidad y también fortalecer la posición de Chile como proveedor líder de cobre a nivel mundial.

Las innovaciones de esta magnitud, que mueven la aguja en la calidad de vida de una sociedad compleja, suelen requerir mucho capital para financiarse y acelerarse. La plata es su combustible, salvo ahora. Este acuerdo tiene la virtud de que una oportunidad identificada hace largos años, hoy fue dotada de ingenio y creatividad, en una época en que se suele decir, con algo de justicia, que la industria minera siempre hace más de lo mismo.

Esta convergencia, probablemente, tuvo a su favor la selección espacial de Nowack, pues en los equipos de ambas partes triunfó la mirada común por sobre la mezquindad. Muchos hombres y mujeres tuvieron que iluminarse para afinar muchas ideas dispersas a partir de una conciencia colaborativa que hasta hace poco era una especie en extinción.

Estamos generando un cambio de paradigma en la industria minera que en las próximas décadas se materializará en progreso, con el debido resguardo de los compromisos socioambientales vigentes de ambas compañías, de los contratos laborales de las personas, el relacionamiento comunitario y el cuidado de los ecosistemas altoandinos y su biodiversidad.

Tenemos la convicción de que, en minería, el desarrollo de nuevas operaciones propias y las asociaciones público-privadas serán clave para habilitar la transición energética. La cooperación entre las empresas del rubro, tanto para compartir conocimientos y experiencia, como para generar proyectos conjuntos, acelerará nuestro camino hacia una nueva forma de hacer minería y nos permitirá cumplir nuestro compromiso de aumentar la oferta de minerales críticos para la descarbonización de la economía mundial.

En Codelco, estamos orgullosos de nuestros equipos y de su manera de innovar en los negocios, que nos acerca cada vez más a cumplir nuestro propósito de ser pilar del desarrollo sostenible de Chile y el mundo.

Para más contenido After Office, clic aquí.

Leer a continuación