La empresaria chilena Alejandra Mustakis analizó las medidas que impulsa el Ejecutivo en materia regulatoria y, si bien considera que reducir la burocracia “es una buena noticia para Chile”, instó a modernizar las herramientas que hoy permiten a las pymes crecer. También plantea que la IA puede convertirse en una oportunidad clave para elevar la productividad y fortalecer la competitividad del país.
-¿Cuál es el panorama económico que vislumbra hacia adelante para las pymes y el emprendimiento?
-Chile enfrenta desafíos importantes, y sería un error desconocerlos. Pero también creo que necesitamos cambiar la conversación. Un país no sale adelante solo hablando de sus problemas; sale adelante cuando vuelve a creer en sus capacidades y en las oportunidades que tiene para construir un mejor futuro. Todos los días veo emprendedores y pymes que innovan, generan empleo y encuentran soluciones incluso en contextos difíciles. Ese talento existe y es enorme. Si logramos recuperar la confianza y generar un entorno que facilite emprender, invertir y crecer, estoy convencida de que las pymes seguirán siendo uno de los principales motores del desarrollo económico y social de Chile.
-¿Cree que la megarreforma va en la dirección correcta?
-Toda iniciativa que ayude a destrabar proyectos y reducir la burocracia es una buena noticia para Chile. La llamada ‘permisología’ ha terminado afectando nuestra capacidad de crecer, porque muchas inversiones y emprendimientos se quedan detenidos en procesos excesivamente largos e inciertos. En ese sentido, avanzar en simplificación regulatoria va en la dirección correcta.
Dicho eso, para las pymes todavía falta más. Hoy existe una mesa de reactivación entre Hacienda y Economía que está abordando estos desafíos, porque sabemos que las pequeñas y medianas empresas enfrentan barreras muy distintas a las de las grandes compañías. En un contexto donde el espacio para aumentar el gasto público es limitado, creo que el foco debe estar en generar mejores condiciones para que emprender, invertir y crecer sea más fácil. Simplificar trámites no puede ser una medida puntual; tiene que transformarse en una política permanente que entregue confianza y certeza a quienes quieren desarrollar proyectos.
-¿Qué reforma económica considera hoy más urgente para destrabar la inversión y el crecimiento?
-Más que una única reforma, creo que necesitamos modernizar las herramientas que hoy tienen las pymes para crecer. Una prioridad es actualizar el Estatuto Pyme, porque muchas normas fueron diseñadas para una realidad empresarial distinta a la que vivimos hoy. También es clave revisar instrumentos como la franquicia tributaria de Sence. La capacitación es una de las mejores inversiones para aumentar la productividad, pero en la práctica muchas pequeñas empresas no logran acceder a ese beneficio. Si queremos empresas más competitivas, necesitamos que esas herramientas lleguen realmente a quienes más las necesitan.
Y otro punto fundamental es el acceso al financiamiento. Muchas veces el principal obstáculo para que una pyme invierta no es la tasa de interés, sino la dificultad para acceder a crédito o contar con garantías suficientes. Si queremos que más empresas crezcan, innoven y contraten personas, tenemos que resolver ese cuello de botella.
-Chile lleva años con baja productividad. ¿Qué medidas concretas deberían adoptarse para revertir esa tendencia?
-Chile lleva más de una década con un estancamiento en productividad y hoy nuestra productividad laboral es aproximadamente la mitad del promedio de los países de la OCDE. Eso nos muestra que no estamos frente a un problema coyuntural, sino estructural. Ahora bien, tampoco podemos mirar a todas las empresas de la misma manera. Muchas pymes tienen productividades distintas según el sector en el que operan y las condiciones que enfrentan. Por eso las soluciones deben ser más específicas y combinar capacitación, incorporación de tecnología, digitalización e innovación.
También necesitamos invertir mucho más en Investigación y Desarrollo. Chile destina menos del 0,4% del PIB a I+D, muy por debajo de los países desarrollados, y eso limita nuestra capacidad de generar innovación de largo plazo. A eso se suma la necesidad de revisar ciertas rigideces del mercado laboral y seguir eliminando barreras que hoy dificultan el crecimiento de las empresas. Al final, la productividad no depende de una sola reforma.
-¿Qué rol puede jugar la Inteligencia Artificial y la innovación para aumentar la productividad de las empresas?
-La Inteligencia Artificial (IA) probablemente será una de las mayores oportunidades que hemos tenido para aumentar la productividad, especialmente en las pymes. Pero hay que entenderla como una herramienta y no como un fin. La IA puede automatizar tareas repetitivas, mejorar la toma de decisiones, optimizar procesos y liberar tiempo para que las personas se concentren en lo que realmente genera valor: crear, resolver problemas y conectar con sus clientes. Creo que lo importante es que esta transformación sea accesible para todos y no solamente para las grandes empresas. Chile tiene la oportunidad de democratizar el uso de estas tecnologías y hacer que miles de emprendedores puedan competir en mejores condiciones.
-¿Existe el riesgo de que Chile quede rezagado frente a otros países de la región en innovación?
-El riesgo existe, pero no porque nos falte talento. Chile tiene emprendedores, investigadores, empresas y universidades con un enorme potencial. El desafío es que muchas veces avanzamos más lento de lo que cambia el mundo. Mientras otros países están acelerando la adopción de IA, fortaleciendo sus ecosistemas emprendedores y atrayendo inversión, nosotros seguimos discutiendo cómo destrabar procesos que llevan años pendientes. La innovación necesita velocidad, colaboración y una mirada de largo plazo. Si logramos crear mejores condiciones para que las buenas ideas crezcan, Chile no solo puede mantenerse competitivo, sino también convertirse en un referente regional en innovación y emprendimiento.




