La gestión: la productividad que no estamos midiendo

La economista experta en minería señala que “Chile cuenta con talento, capacidades y buenas ideas, pero falta transformar esos activos en resultados sostenibles. Seguimos buscando respuestas en nuevas políticas o tecnologías, cuando una parte importante de la solución está en algo más cotidiano, como es gestionar mejor y ganar productividad”.


En Chile discutimos permanentemente sobre crecimiento, innovación, inteligencia artificial, digitalización e incentivos. Hablamos de cómo acelerar proyectos y fortalecer la investigación. Sin embargo, hablamos muy poco de gestión. Muchas organizaciones fracasan por su incapacidad para transformar la estrategia en resultados. Ejecutar implica conectar las decisiones estratégicas con las personas, los recursos y las acciones concretas, lo que se relaciona directamente con la productividad.

El libro del Banco Mundial Recuperar el siglo perdido de crecimiento (Maloney et al., 2025) identifica este problema como uno de los principales frenos al desarrollo de América Latina y el Caribe. Muestra que las habilidades de gestión empresarial en la región son bajas, según la Encuesta Mundial de Gestión, lo que limita la innovación, la adopción tecnológica y el aumento de productividad.

Otra razón que identifica como freno es que la proporción de universidades del mundo situadas entre las 1000 mejores en lo que respecta a la innovación es baja en la región, solo 0,5%. Ello se compara con 18% en Europa y Asia Central, 32% en América del Norte y 51% en Asia Oriental y el Pacífico.

También se observa que existe baja colaboración entre la academia y el sector privado en investigación y desarrollo. El libro muestra que ello se da en los sitios donde la calidad de las instituciones de investigación científica se percibe como baja.

Por su parte, la discusión tradicional se centra en la incorporación de innovación y tecnología en general, como forma de mejorar la productividad y el desarrollo. El Banco Mundial ha estudiado la existencia de tres brechas en la incorporación de tecnologías digitales en la región, las que llama brecha de difusión.

Ellas son la brecha en el acceso (acceso a conectividad digital), brecha de adopción de tecnologías digitales avanzadas y la brecha en el uso, que se refiere al uso efectivo e intensivo de esas tecnologías una vez implementadas.

De acuerdo al Banco Mundial, a pesar de que la mayoría de las empresas en Chile están conectadas a internet, solo el 51% adopta realmente las tecnologías. Y de éstas, menos del 50% las emplea sistemáticamente para realizar la mayoría de las tareas de producción y gestión. Detrás de esta digitalización incompleta está, entre otros, la necesidad de contar con trabajadores más capacitados y una gestión de calidad, para que las inversiones tecnológicas se traduzcan en mayor productividad.

Si bien Chile y, en particular, el sector minero, ha hecho múltiples esfuerzos en atacar los problemas que impiden mayores avances, los resultados siguen siendo pobres. El programa de Proveedores de Clase Mundial, iniciado el año 2009, es un ejemplo de ello. Buscaba desarrollar 250 proveedores de nivel internacional hacia el año 2035. Sin embargo, tras más de quince años, el avance apenas alcanza el 25% del objetivo.

No se trata de desconocer los progresos. Hoy existen proveedores más sofisticados y una cultura de colaboración más madura con las empresas mandantes. Pero los resultados no han estado a la altura de los esfuerzos.

La principal lección es que la gestión debe aplicarse en todo ámbito, incluso en la política pública. La creación de programas, mesas de trabajo o instancias de colaboración debe acompañarse con medición de sus resultados, una evaluación de lo que funciona, corregir y concentrar recursos donde realmente generan impacto. En productividad, ejecutar bien es tan importante como planificar bien.

Chile cuenta con talento, capacidades y buenas ideas, pero falta transformar esos activos en resultados sostenibles. Seguimos buscando respuestas en nuevas políticas o tecnologías, cuando una parte importante de la solución está en algo más cotidiano, como es gestionar mejor. El desarrollo depende de la capacidad de ejecutar con excelencia, lo que implica medir, para no seguir confundiendo esfuerzos con resultados.

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