Saliendo del hoyo cavando con una pala

Está difícil mejorar la mala percepción popular de la política si ideas como estas son las que se traga el votante que sigue eligiendo a este tipo de políticos para que les paguemos un sueldo entre todos los chilenos.


Desde hace años vemos que la política y los políticos gozan del mayor desprecio ciudadano. Una y otra vez el Congreso y los partidos políticos son las instituciones peor evaluadas.

Frente a ese escenario uno esperaría que hubiera esfuerzos denodados y continuos para cambiar la percepción, haciendo un mejor trabajo, comportándose de mejora manera, para así salir de la letrina en la que están.

Curiosamente no es así, y especialmente no es así entre algunos diputados, senadores y dirigentes de algunos partidos políticos. Su comportamiento una y otra vez nos sorprende por el alarde de tontera, ignorancia e irresponsabilidad, pero además por la falta de vergüenza con la que ejercen la labor por la que les pagamos todos los chilenos. 

Una lista reciente y no exhaustiva de basta para ilustrar el punto:

1. Con la excusa de proteger a los deudores de los abusos de la banca capitalista y explotadora, algunos de ellos metieron en la ley sobre reconstrucción una norma que prohíbe cobrar intereses sobre intereses. No contentos con eso, metieron otra que obliga a borrar la historia de los deudores morosos. 

Los que las promovieron, naturalmente, buscan el aplauso y el voto de miles de personas que angustiadas necesitan acceder a créditos y no lo logran, o para las que buscan que les salga más barata la tasa de interés.

No hay un economista que de izquierda a derecha no haya dicho que estas reglas lograrán exactamente lo contrario. 

Si los bancos y las casas comerciales no pueden cobrar más interés a quien no paga oportunamente un interés que debe, entonces lo que tienen que hacer es subir la tasa base inicial. El problema es que esto lo tienen que hacer para todos los deudores, los que cumplen y los que incumplen. 

Si los acreedores no cuentan con información confiable sobre el comportamiento de pago, están obligados a cubrirse del riesgo de no pago, cobrando más intereses a todos los deudores. Los bancos especialmente, porque incluso el diputado más despistado (un umbral muy bajo de conocimiento y experiencia) sabe o debiera saber que los bancos prestan plata ajena principalmente. Tienen la obligación de cuidar y hacer rendir la plata cientos de miles de ahorrantes. No pueden darse el lujo de prestar plata y que los deudores no la devuelvan.

Es inexplicable que semejantes tonteras pasaran sin más y fuesen aprobadas con votos de izquierda y derecha y que el Ejecutivo tenga ahora que estar obligado a usar su poder de veto para proteger a los ahorrantes, a las personas que necesitan créditos y que con estas reglas verían sus deudas encarecer. Peor aún, muchos que podían acceder al sistema formal, si se promulgasen estas normas quedarían en manos de usureros mafiosos.

Lo que más indigna es la conducta contumaz. Porque si se puede entender que por ignorancia o descuido hubo quienes aprobaron estas normas, lo que no se explica es que haya quienes, como un senador de la DC, declaren que el gobierno está preocupado por los grandes empresarios y no por los deudores si ejerce el veto.  ¿Qué tienen en la cabeza esta gente?

2. En el otro lado, los libertarios en estos días nos sorprendieron con otra idea brillante. Propusieron privatizar Codelco -cuestión que es debatible con buenas razones a favor y en contra- y a continuación aportaron su joyita: ¡Que con el precio que el Estado obtenga a cada chileno le demos dos millones de pesos! 

En otras palabras, todos los chilenos por medio del Estado somos dueños de un gran activo que, es cierto, está mal gestionado, tomado por sindicatos que nos obligan a pagarles unos sueldos que no se justifican, endeudada al extremo por proyectos mal evaluados y peor ejecutados, pero que tiene un potencial de valor enorme si la gestionamos mejor. Un activo que en el pasado nos ha provisto de recursos millonarios para salud, seguridad, educación. Y qué proponen, que lo vendamos y nos repartamos la plata.

Como si no hubiera evidencia reciente y repetida de lo que ocurre si repentinamente millones de personas se encuentran por una vez con dos millones de pesos en sus bolsillos. ¿Se acuerda de los retiros de las AFP promovidos con entusiasmo por la señora Jiles y otros irresponsables? ¿Se acuerda de la inflación que vino a continuación? Se agotaron los televisores, no había casi vino, carbón ni longanizas de tantas parrilladas que se encendieron por todo Chile. Pasada la borrachera, todos éramos más pobres, con menos ahorros, con una mayor carga en pensiones que financiar más adelante y con una UF más cara que luego de cuatro años aún se resiste.

3. El Frente Amplio, después haber metido sus ideas en educación pública y universitaria y haber apoyado cuánta idea sobre protección laboral se le ocurrió al PC (que aplicadas en conjunto han ayudado a que la educación pública sea irrelevante en el acceso a la educación superior, y que tengamos un desempleo que ya pasa el 10%), se miraron al espejo y decidieron revisar el rumbo. Porque ¿cómo puede ser que el pueblo haya elegido por mayoría aplastante a un presidente facho después de semejantes logros? 

Tuvieron su congreso ideológico y ahora somos testigos de las notables ideas que compiten por los votos de las bases en su próxima elección interna.

Leer el sesudo documento con el diagnóstico y la estrategia con la que quieren volver al poder y cambiar la sociedad, es como subirse a la máquina del tiempo y desembarcar en 1968. 

Me quedo con lo que es la propuesta principal: ¡Hay que sacar a Chile del capitalismo y hay que profundizar la democracia!

Notable, salvo que no hay una propuesta concreta de reemplazar al maldito y cruel capitalismo y que al mismo tiempo garantice una democracia más profunda.

Uno entendería semejantes declaraciones a la salida de un acto universitario en la Alameda al final del gobierno de Eduardo Frei Montalva, cuando en el mundo había dos modelos de organización social económica disputándose la hegemonía. 

Transcurrido medio siglo de historia, es difícil comprenderlo. Toda la evidencia sobre países que intentaron llevar adelante el socialismo duro (que es lo que abraza la declaración del FA) es un fracaso tras otro, no solo no mejoraron las condiciones materiales de existencia de sus pueblos, sino que solo funcionaron en la medida que no hubo democracia.

Si eso no funcionó en parte alguna, una mínima seriedad política e intelectual obligaría a proponer algo concreto y diferente a todo lo que existe en el mundo. Si no, solo cabe entender que los ya no tan jóvenes dirigentes del FA no tienen idea de qué es lo que concretamente quieren ni ofrecen como proyecto.

Está difícil mejorar la mala percepción popular de la política si ideas como estas son las que se traga el votante que sigue eligiendo a este tipo de políticos para que les paguemos un sueldo entre todos los chilenos.

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