El diseño de gobierno de Kast, con un Segundo Piso empoderado y ministros “sin agenda propia”, dejó fuera de La Moneda a parte importante de la “generación perdida” de la UDI, entre los que se cuentan Rodrigo Álvarez, Marcelo Forni y Darío Paya.
Sorpresa. Cuando José Antonio Kast presentó a sus ministros y subsecretarios la sorpresa fue general. Una cantidad de figuras con las que el Presidente tenía una relación política y de amistad de larga data no fueron nombradas en la primera línea del Ejecutivo. Pero ellos lo sabían desde algunas semanas antes.
- Los excluidos pertenecen a la llamada “generación perdida” de la UDI. Varios lo conocían desde la universidad, hace unos 40 años, y respaldaron sus dos intentos fallidos por arrebatarle el control del partido a Jovino Novoa, Andrés Chadwick, Pablo Longueira y Juan Antonio Coloma, los “coroneles”.
- Se mencionan dos razones para no incluirlos. La primera apunta a un pecado original: no haberlo acompañado cuando fundó Republicanos.
- La otra, al sistema de gobierno que Kast optó por imprimir a su mandato: un Segundo Piso liderado por Alejandro Irarrázaval con amplias atribuciones para supervisar las reparticiones y ministros “obedientes”, “sin agenda propia” y que no le hicieran sombra.
- Para la mayoría, lo más probable es que fue una mezcla de ambos factores.
Bajando la línea. El esquema se dio a conocer en un encuentro a fines de diciembre del año pasado en la casa donde Kast se alistaba para asumir la Presidencia en marzo, en calle La Gloria de Las Condes.
- Según quienes supieron por testigos presenciales, en la mesa estaban Kast, Irarrázaval, Cristián Valenzuela (encargado de comunicaciones), Carmen Soza (jefa programática), Sebastián Figueroa (actual subsecretario de la Subdere), y el timonel Arturo Squella.
- El tema era la definición del perfil de la primera línea del gobierno. Bastó poco, según las mismas fuentes, para que se produjera un fuerte debate entre Squella e Irarrázaval, que no se toleraban en ese entonces y ahora menos.
- El senador defendía reclutar un gobierno con incidencia de los partidos. Su contendor habría replicado en diversos tonos: “Vamos a hacer un gobierno nuestro, no de los partidos”. Y así fue.
- Irarrázaval se encargó de reclutar a los ministros. Claudio Alvarado (UDI), nombrado en Interior, se hizo cargo de parte del pool de subsecretarios. Pese a haber sido un fiel aliado de los “coroneles”, Kast le tiene aprecio y respeto.
- Por su legendaria habilidad para negociar en el Congreso, no tener agenda propia y por su rol en las dos últimas presidenciales. Fue el primero en criticar a Sebastián Sichel, gesto que ayudó a abrir la puerta para una estampida hacia Kast en 2021. También fue de los primeros en cuestionar a Evelyn Matthei en 2025. Lo hizo por convicción: no le gustaba el discurso de sus campañas.
- Eso le permitió una proeza: poner como subsecretario del Interior a Máximo Pavez, antiguo jefe de gabinete de Kast, que se jugó con todo hasta el final por Matthei y nunca ocultó su falta de simpatía con el Partido Republicano.
Generación perdida. El caso más comentado es el de Rodrigo Álvarez, amigo de Kast desde los ’80, con quien compartió en el Movimiento Gremial y luego en la UDI, donde fue pieza clave en la arremetida contra los “coroneles”.
- Pese a ello, no lo siguió a Republicanos ni lo apoyó en sus primeras aventuras presidenciales. Esto cambió en 2025, cuando se decantó públicamente por él. Según fuentes de la UDI, su buena relación con el ministro Jorge Quiroz -a quien le hizo coaching político antes de asumir- llevó a que el economista, incluso, lo propusiera como subsecretario de Hacienda.
- En enero se le avisó desde el Segundo Piso que no tendría cargo en el Gobierno. Un aspecto que influyó, a juicio de varios oficialistas, fue que Álvarez hablara frecuentemente en nombre de Kast, lo que molestó a su círculo.
- Las relaciones quedaron quebradas: en abril, se restó del almuerzo de Kast con sus compañeros en La Moneda por un compromiso profesional, aunque a sus amigos les dijo que, de todas formas, no habría asistido.
- El caso de Marcelo Forni fue similar. Diversas fuentes señalan que al exdiputado, hoy presidente de Cajas de Chile, se le ofreció la Subsecretaría de Economía, pero después no volvió a ser contactado, pues es visto como una figura “muy UDI” que nunca se plegó al proyecto republicano. Algo parecido habría dejado fuera del diseño al ex subdere Miguel Flores (UDI), socio de Azerta y hoy distanciado del mandatario.
- Darío Paya -quien presentó a Jaime Guzmán a Kast en los ’80- fue una carta para la Cancillería, pero el Presidente no le entregó un cargo formal en el Gobierno. Hasta ahora, se desconocen las razones, pero en el oficialismo se habla de un “veto” a su figura. Aún así, en abril Squella lo convocó para asesorar ad honorem a Trinidad Steinert en su turbulenta instalación en el Ministerio de Seguridad.
Los de la casa. Entre los que sí acompañaron a Kast en la creación de Republicanos pero no entraron al gobierno están los abogados Marco Antonio González y Carlos Frontaura. Los dos integraron el círculo de confianza de Kast y estuvieron entre sus consejeros más influyentes. Su cercanía no es sólo política: algo que lo muestra es que Kast es padrino de un hijo de González.
- González -coordinador programático en 2021- era el favorito de algunos dirigentes republicanos para el Segundo Piso, pero Kast se terminó decantando por Irarrázaval. Algo que habría pesado fue el tono “principista” que habría impreso en campañas anteriores.
- Según voces del oficialismo, Frontaura, exmiembro de la Comisión Experta del Consejo Constitucional, fue sondeado para un cargo diplomático, pero lo habría rechazado por motivos personales.
La excepción. Un alto dirigente gremialista comenta que “Kast tiene una memoria implacable. Perdona a sus adversarios internos, pero no a los compañeros que lo dejaron”. Eso explicaría, dicen, la designación de Gonzalo Uriarte en la embajada en Argentina.
- Kast y Uriarte construyeron una relación cercana en la UDI. Pero, en 2008, el entonces diputado no lo apoyó en la elección interna, y se inclinó por Coloma, pues quería asegurar su cupo parlamentario en Maule.
¿Reservas? En un primer momento se pensó que quienes no entraron al Gobierno quedarían en la banca para sustituir a ministros o subsecretarios que cayeran. Sin embargo, nadie en el oficialismo se sorprende cuando se plantea que esa posibilidad es muy lejana.




