Lo nuevo: Francisca Corthorn Bravo, gerenta general de Corthorn Health Limitada, el laboratorio que realizó el test de drogas al ex subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, envió un comunicado a Senda, cuyo destinatario final es la opinión pública.
- El texto cuestiona en duros términos al ex subsecretario —forzado a renunciar tras dar positivo en el test de drogas realizado en junio— por solicitar que su contramuestra sea analizada por otro laboratorio. Corthorn sostiene que las bases de licitación de SENDA obligan a abrir la contramuestra en sus propias dependencias.
- La carta contiene un párrafo complicado. Dice que el 24 de junio se hizo el primer análisis y dio positivo. Agrega que el 8 de julio se hizo “un nuevo análisis sobre la misma muestra”, con otro especialista y otro cromatógrafo. Y remata: el resultado fue “ratificado en dos evaluaciones independientes”.
- Un lector desprevenido puede concluir que el caso ya tiene dos confirmaciones robustas. No es así: los dos análisis se hicieron sobre la muestra original, no sobre la porción sellada y reservada para la contraprueba.
- Es un control de calidad interno, del mismo laboratorio, sobre la misma muestra. La contramuestra —la instancia que la normativa considera definitiva— sigue sin abrirse. El propio comunicado lo reconoce: dice que Rodríguez “no ha solicitado su contramuestra”.
¿Por qué ahora? Es probable que la respuesta esté en una revelación que hizo Rodríguez en la carta de réplica al comunicado de Corthorn Health Limitada: que se hizo nuevos exámenes de pelo en otros laboratorios, apenas tuvo que dejar el cargo.
- Desde hace unos 10 días se especulaba en círculos políticos sobre la posibilidad de que los resultados salieran a la luz entre este fin de semana y el próximo.
- Desde el primer momento el ex subsecretario declaró no ser consumidor de drogas y que el laboratorio ya no le daba confianza, lo que comprensiblemente cayó muy mal en la empresa: estimaba que se afectaba su imagen de una manera infundada e injusta.
- En una polémica que se avecina, muchas veces conviene pegar primero. Así lo interpretan quienes tienen experiencia en eso: especialistas en comunicaciones estratégicas y políticos que actúan en esa área.
Contraataque: Rodríguez respondió unas horas después en una declaración pública, donde acusa al laboratorio de romper “todo protocolo sobre tratamiento de datos sensibles”. También revela que el 27 de julio solicitó que un laboratorio independiente analizara la contramuestra, con “estándares internacionales”.
- Agrega que ese mismo día solicitó también el informe cuantitativo del examen y que se le negó; en su lugar recibió un segundo informe que corrige el primero y aclara —cita textual— que el resultado “no le atribuye a usted la condición de consumidor” y que no corresponde al servicio contratado determinar la concentración de la sustancia.
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La clave: el método. En EE.UU. y en Europa, la contramuestra se analiza en un laboratorio distinto al que hizo el primer test. Es la regla, no la excepción. Un funcionario federal en EE.UU. tiene derecho a que su “botella B” la revise un laboratorio distinto e independiente. En Europa, las guías técnicas exigen lo mismo antes de reportar un positivo.
- Esa exigencia existe por una razón concreta: nadie confirma su propio trabajo. Si el primer resultado fue un error, el mismo equipo, con la misma metodología y en el mismo lugar, puede repetir ese error sin darse cuenta.
- En Chile, el protocolo legal establece que la contramuestra se analiza en el mismo laboratorio del primer test. Pero eso no significa que no haya forma de trasladarla.
- Existen resguardos técnicos que lo permiten: la cadena de custodia documentada, sellos de seguridad, testigos designados, rotulación verificable. Se entrega la muestra a un tercero, con garantías de trazabilidad, tal como en Estados Unidos y en Europa.
- El comunicado de Corthorn describe esos resguardos, aunque los usa para justificar lo contrario: que la muestra no salga de sus dependencias.
El pecado original: El caso escaló porque Rodríguez fue destituido antes de que el proceso terminara. El ministro del Interior lo reconoció al anunciar la salida: “el resultado no es definitivo”, pero “esta notificación legal nos obliga a actuar en consecuencia”. No es así: la ley obliga difundir el resultado del primer test, no exige que se le despida antes de la contramuestra.
- En la práctica, esa norma, empuja a los gobiernos a pedir la renuncia. En Europa y EE.UU. se mantiene todo en secreto hasta el resultado de la contramuestra y solo sí esta es positiva se procede al despido.
- Es sintomático en esa línea que el ministro de la Segpres abriera la puerta a revertir la decisión si un nuevo test la contradecía.
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