El desistimiento de Statkraft del megaproyecto “Vientos del Desierto” no solo responde a factores técnicos y de rentabilidad, sino también a la compleja situación de su proyecto Los Lagos en el sur del país. Según fuentes cercanas, la empresa no dará luz verde a nuevos desarrollos en Chile hasta que este proceso se resuelva.
Qué observar. Este viernes, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Antofagasta confirmó que la empresa noruega Statkraft decidió abandonar el proyecto “Parque Híbrido Vientos del Desierto”, que implicaba una inversión de más de US$ 650 millones, lo que la transformaba en una de las mayores de su historia en Chile.
- En diciembre de 2024, Statkraft Chile había solicitado al Ministerio de Bienes Nacionales poner fin anticipado a un Contrato de Concesión de Uso Oneroso (CUO) destinado al desarrollo de este proyecto renovable en la Región de Antofagasta en terrenos fiscales.
- Esta concesión fue otorgada a la compañía en el marco de una licitación realizada por el ministerio.
- Según la empresa, la decisión se basó en los estudios detallados de potencialidad realizados en la zona durante más de dos años después de la adjudicación de la concesión. Concretamente, los factores de planta modelados y la rentabilidad esperada no alcanzaron los niveles originalmente estimados para una iniciativa de esta magnitud, comprometiendo así la viabilidad del proyecto.
- En paralelo, Statkraft se encontraba preparando las respuestas a la primera Adenda emitida por el SEA. Sin embargo, ante la determinación de no ejecutar la iniciativa, la compañía solicitó retirar el proyecto del proceso de evaluación y retomó el diálogo con los actores locales para informar sobre la decisión.
Factor retrasos en Los Lagos. Otro factor clave en la cancelación de la iniciativa es que se ha complejizado la finalización del proyecto hidroeléctrico Los Lagos, que ha enfrentado grandes retrasos debido a la oposición de comunidades y a la ejecución de una consulta indígena.
- El proyecto, que está cerca del 98% de avance, aún no recibe la aprobación final. Según fuentes, la directriz desde Noruega es que no se dará luz verde a nuevos proyectos mientras Los Lagos no tenga el visto bueno definitivo.
Respecto al mega proyecto. Vientos del Desierto se diseñó como un proyecto híbrido, que estaría formado por un parque eólico y un parque fotovoltaico que en conjunto contarían con 440 MW de potencia, además del respaldo de baterías, independiente a la generación, de 240 MW.
- Su ubicación estaba definida en Taltal, provincia y Región de Antofagasta, a más de 80 km en línea recta de la ciudad de Taltal (km 1.200 Ruta 5).
- Desde que Statkraft Chile se adjudicó el proyecto puso en marcha un plan de relacionamiento temprano y diálogo con las comunidades, organizaciones sociales y autoridades, el que partió dos años antes de que la iniciativa ingresara al SEA y con el objetivo de involucrar el conocimiento local, mediante una participación incidente en la iniciativa.
- A fines de 2023 el proyecto ingresó al organismo ambiental, a través de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el que se comenzó a desarrollar en 2021, con el levantamiento de líneas base y estudios asociados a componentes como flora, fauna, arqueología, medio humano, entre otros.
- La compañía, que pertenece al Estado de Noruega, lleva 10 años de presencia en Chile, y tiene en marcha un plan de crecimiento en iniciativas renovables. Actualmente tiene en operación tres parques eólicos, tres centrales hidroeléctricas -dos de ellas en conjunto con otra empresa de generación- y próximo a concluir otra central de pasada en el sur del país.
Consulta indígena en el sur. La central de pasada Los Lagos, ubicada en el río Pilmaiquén, cerca del límite entre las provincias de Osorno y Ranco, está prácticamente finalizada. Sin embargo, su puesta en marcha depende del resultado de una consulta indígena impulsada por el Consejo de Monumentos Nacionales.
- Esta medida fue determinada tras el hallazgo de fragmentos arqueológicos de cerámica y material lítico de entre 3 y 4 centímetros. El caso llegó hasta la Tercera Sala de la Corte Suprema, que ordenó llevar a cabo el proceso de consulta con las comunidades indígenas para decidir si los vestigios serán trasladados a un museo o permanecerán en su sitio original.




