La presentación del Presupuesto 2026 abre un debate marcado por dudas sobre la transparencia fiscal, la autonomía del próximo gobierno y el uso electoral del gasto. Nicolás Grau, sucesor de Mario Marcel en Hacienda, enfrenta cuestionamientos sobre si el erario será un instrumento técnico o político.
Qué observar. El 30 de septiembre, el Gobierno ingresará a la Cámara de Diputados la ley de Presupuesto 2026, cuya discusión –que se extenderá por octubre y noviembre– se transformará en el principal desafío del ministro Nicolás Grau (FA) a cargo de Hacienda.
- Desde el Ejecutivo han planteado que el erario –que darán a conocer el lunes a los partidos oficialistas en un cónclave en Cerro Castillo– combinará “responsabilidad fiscal y social”, e incluirá ajustes en ministerios y una reducción “acotada” en gobiernos regionales.
- La discusión del Presupuesto –que el año pasado alcanzó US$93 mil millones– se da en medio de la campaña parlamentaria y presidencial, y bajo sospechas de que el erario se convierta en un instrumento electoral, alimentando la disputa política.
- A lo anterior se suman los cuestionamientos de la oposición en torno gastos “atados” y pagos postergados que heredará el próximo gobierno. La candidata Evelyn Matthei habló de “chutear pagos”.
- El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) advirtió que en 15 de los últimos 17 años el gasto ha superado los ingresos estructurales. Esto, agregaron, hace urgente que con el presupuesto de 2026 comience una consolidación fiscal.
1. Temor a que no se ajusten los cálculos de ingresos. Uno de los principales focos de tensión es la credibilidad de las proyecciones fiscales. En 2025, el Gobierno no cumplirá por segundo año consecutivo la meta de déficit estructural, lo que genera dudas sobre la base de ingresos para 2026.
- El senador Juan Antonio Coloma (UDI), integrante de la comisión mixta de Presupuesto, advierte que “la estimación del ingreso y el exceso de gasto fue parte central de la discusión del presupuesto el año pasado, y generó cambios bien profundos en la modificación del presupuesto, que claramente quedó aún muy insuficiente”.
- Juan José Obach, director ejecutivo de Horizontal, coincide en la necesidad de corregir las proyecciones: “El Gobierno tiene el deber ineludible de realizar los ajustes de gasto correspondientes a las desviaciones de la meta de balance estructural de este año. Eso no lo hemos visto todavía, y es muy importante que se realice, porque esos ajustes también determinan el tamaño del presupuesto en los próximos años”.
- En la misma línea, el ex director de Presupuestos e integrante de la Comisión Revisora del Gasto Público, Matías Acevedo, advierte que si el Ejecutivo mantiene sobreestimaciones, “arrastra el problema para el próximo año”.
2. Glosa republicana y autonomía del próximo gobierno. Otro temor es qué margen tendrá la próxima administración para reasignar recursos o financiar programas propios. En los presupuestos que deberá aplicar un próximo gobierno es tradicional que exista una “glosa republicana” que permitiría dejar un porcentaje del gasto a libre disposición del gobierno entrante.
- Desde el comando de Jeannette Jara, Luis Eduardo Escobar defiende la práctica. “Nuestra candidata ha señalado que preferiría que el presupuesto 2026 no contemple reducciones de gasto en el área social y seguridad. Hemos dicho que la práctica republicana de dejar un monto razonable de recursos sin asignar nos parece necesario, ya que facilita la puesta en marcha de la nueva administración”.
- La Comisión asesora para reformas estructurales al gasto público recomendó entre sus 34 medidas eliminar esta provisión y reemplazarla por una facultad explícita para el nuevo Presidente para reasignar recursos entre partidas presupuestarias durante el primer semestre de gobierno, por un tope del 10% del presupuesto.
- Grau ha planteado que “es una propuesta interesante que nosotros estamos estudiando”.
3. El uso electoral. La crítica más política apunta al riesgo de que el erario sea utilizado con fines electorales. La sospecha de la derecha apunta a que el Gobierno presente un presupuesto sobreestimado y que sea la oposición la que durante el debate aparezca exigiendo recortes sociales.
- Obach alerta sobre el uso político del Presupuesto. “No se debería usar el Presupuesto como una herramienta de discusión política, y menos empañarlo con las campañas presidenciales, porque lo que tiene que primar es la responsabilidad fiscal. Llevamos tres años con desviaciones de la meta de balance estructural, sin mediar una crisis de por medio”.
- Acevedo agrega que en años electorales, la tensión política aumenta en las primeras semanas de discusión: “Ahí se devela cuáles son las propuestas realistas y cuáles maximalistas, y se ve hasta dónde se pueden hacer recortes sin comprometer la viabilidad del gasto público”.
4. Los gastos “atados” para el próximo gobierno. Un cuarto temor proviene de los compromisos que el Ejecutivo estaría dejando instalados y que restringirían el margen del próximo gobierno.
- La senadora y presidenta de la Comisión Mixta de Presupuestos, Ximena Rincón (Demócratas) plantea que su “principal preocupación es que, antes de empezar a discutir el presupuesto 2026, el Gobierno sincere los ingresos y transparente los gastos comprometidos”.
- “Hay problemas en el Serviu Metropolitano que se repiten en regiones, o la deuda pública hacia clínicas de Chile que es millonaria. ¡Me dicen que no los dejan facturar!”, agrega.
- La candidata Evelyn Matthei elevó el tono, acusando al Gobierno de “chutear pagos” para la próxima administración.
- “Todas las cifras fiscales que estamos conociendo son mentirosas, porque la deuda es mucho mayor que la que están reconociendo. Hay casos en que se entregó un subsidio, que familias compraron casas con ese subsidio, que la casa ya fue cambiada de dueño ante el Conservador de Bienes Raíces, sin embargo, ese subsidio no ha sido pagado. Es decir, el subsidio fue un cheque sin fondos”, dijo.
- Matthei incluso advirtió que, sin transparencia total, “no se va a tramitar ninguna Ley de Presupuesto este año”, y anunció que recurrirá a la Contraloría e incluso a la justicia si es necesario.
Una discusión marcada por la incertidumbre. La discusión sobre el Presupuesto 2026 comienza bajo un clima de desconfianza. La figura de Grau, un ministro cuestionado por diversos sectores, ha “encendido” los ánimos en el parlamento y a diferencia de su antecesor Mario Marcel, no tiene puentes con la oposición.
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