AES desecharía proyecto de US$ 10.000 millones en caso de no poder realizarlo en su ubicación original (y las presiones al SEA)

La iniciativa de energía renovable de AES Andes enfrenta fuertes cuestionamientos desde científicos, el Senado y diversas entidades del gobierno por sus potenciales efectos negativos sobre la astronomía. Según conocedores del caso, la empresa descartaría realizar el proyecto si se ven obligados a reubicarlo.


Panorama general. El proyecto fotovoltaico INNA, que significa una inversión de US$ 10.000 millones y que es impulsado por AES en la Región de Antofagasta, enfrenta una dura arremetida de diversos sectores que han solicitado que el proyecto se reubique o incluso que no se realice debido al posible impacto lumínico al Observatorio Paranal y otro que está pronto a construirse.

  • Fuentes conocedoras del proceso aseguraron a Ex-Ante que la compañía no contempla realizar otro proyecto en caso de que la iniciativa actual no prospere por estas exigencias.
  • “La empresa estaría descartando la idea de hacer otro proyecto, es decir, la iniciativa la realizan con los márgenes estipulados actualmente o no se hace”, afirmaron conocedores del caso.
  • Asimismo, agregaron que AES confiará en la institucionalidad vigente y está preparada para subsanar las miles de observaciones que llegarán en el Informe Consolidado de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones (ICSARA), documento que prepara el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

Las instrucciones del Senado y la defensa de la empresa. Este lunes, durante una sesión especial de la Comisión de Medio Ambiente del Senado, tanto parlamentarios como representantes del sector astronómico insistieron en que el proyecto debe ser modificado debido a su posible impacto en las observaciones astronómicas en la Región de Antofagasta.

  • Luis Sarrás, vicepresidente de Hidrógeno Verde de AES, fue quien expuso en nombre de la firma.
  • “No existe el concepto en la regulación chilena de traslado de un proyecto. El sistema de evaluación ambiental es extremadamente rígido, en el buen sentido de la palabra, uno tiene que entregar líneas base georreferenciadas”.
  • Agregó que “uno no puede mover un proyecto. Uno tiene que cancelar el proyecto y decidir si quiere hacer otro en alguna otra parte. Por lo tanto, hay que ser muy claro en eso. El traslado de un proyecto no es un concepto que exista. Aquí lo que se solicita, implícitamente, es la cancelación directamente del proyecto”.
  • Hacer un nuevo estudio podría demorar unos cuatro años.

Las presiones al SEA. La arremetida al SEA para realizar modificaciones en el proyecto no provienen únicamente del Senado o la comunidad astronómica.

  • Diversas entidades del gobierno, como los ministerios de Medio Ambiente, Energía, Ciencia y recientemente Relaciones Exteriores, han manifestado su inquietud ante el Servicio de Evaluación Ambiental para que se adopten medidas adicionales sobre la iniciativa.
  • Por ejemplo, Cancillería envió al SEA una carta respaldando las críticas al proyecto y solicitando explícitamente que se consideren especialmente los impactos sobre la astronomía, pese a que esta cartera no cuenta con competencia directa en asuntos ambientales.
  • La misiva —firmada por el ministro de Relaciones Exteriores Alberto van Klaveren— sostiene que “el Gobierno de Chile debe efectuar todos los esfuerzos dentro de su competencia, de conformidad al ordenamiento legal y constitucional chileno y al derecho internacional, para asegurar a la ESO (Observatorio Europeo Austral) la posesión tranquila y pacífica de sus bienes”.
  • “El Gobierno de Chile y la ESO deben adoptar todas las medidas necesarias dentro de su competencia para mantener y proteger las calidades astronómicas y ambientales de los centros de observación instalados y que se instalen por la ESO”, enfatizaron.
  • Anteriormente, el SEA había ignorado observaciones formuladas por el Ministerio de Medio Ambiente en relación con la evaluación de este proyecto de AES. Pese a estas observaciones, la entidad decidió no dar término anticipado a la evaluación ambiental, permitiendo que el proyecto siga su curso.

La alerta de la ESO. Este lunes, el organismo internacional que opera los telescopios, la ESO, emitió una nueva alerta particularmente sobre el riesgo que representa la contaminación lumínica generada por el proyecto INNA para la investigación astronómica internacional.

  • Este organismo, responsable de algunos de los principales observatorios en el norte del país, reiteró que el impacto del proyecto podría comprometer la calidad de las observaciones astronómicas y solicitó nuevamente al SEA extremar la evaluación técnica.
  • El análisis expone que la iniciativa aumentaría la contaminación lumínica en los cielos del Very Large Telescope (VLT) en cerca de un 35%, por sobre los niveles actuales.
  • También advierte por un aumento de contaminación lumínica en las instalaciones del Extremely Large Telescope (ELT), de por lo menos un 5%.
  • El CTAO-Sur, emplazado a 5 kilómetros de donde se instalaría INNA, sufriría un aumento de contaminación lumínica de 55%, dice el informe.

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