Al controvertido convencional le recomendaron hacer el anuncio antes de que la propia constituyente adopte normas que impliquen su destitución. Al ser descubierta su mentira de que tenía cáncer, Rojas Vade señaló que “siento que me tengo que retirar”, posteriormente se limitó a presentar su renuncia a una de las vicepresidencias y a pedir una licencia médica de 15 días, que expira el jueves.
- Actualmente existe un vacío normativo que no permite hacer efectiva esa renuncia de un convencional. Por lo tanto, mientras ese vacío no se regule, un asambleísta puede seguir recibiendo la dieta y las asignaciones e incluso votar si es que no dimite.
- El problema se origina porque la actual Constitución dice, sin entrar en detalles, que a los convencionales se les aplican las mismas inhabilidades y mecanismos de renuncia por enfermedad que rigen para senadores y diputados.
- Para un parlamentario, por ejemplo, en caso de enfermedad, debe tratarse de un padecimiento “grave” y que “así lo califique” el Tribunal Constitucional.
- Sin embargo, el TC solo tiene facultad explícita para resolver sobre enfermedades de senadores y diputados. Ningún artículo precisa que el tribunal puede pronunciarse sobre un convencional, lo que -a juicio de juristas- es un vacío y, a la vez, un impedimento insalvable para resolver en el caso de Rojas Vade.
- Dado que el TC no tiene facultades explícitas en caso de los convencionales, el vicepresidente adjunto de la Convención, Rodrigo Álvarez (UDI), ha planteado que el actual Congreso legisle una nueva reforma constitucional que subsane ese vacío normativo para facilitar la renuncia. Su postura es respaldada por los constituyentes de Chile Vamos e, incluso, hace sentido en algunos de oposición al Gobierno.
Síndrome de Behçet y trombocitopenia: las enfermedades que padece Rojas Vade de acuerdo a su defensa