El lunes 5 de julio se realizaría la primera sesión de la Convención Constitucional. Sin embargo, entre los nuevos representantes electos aún hay discrepancias respecto del protocolo y el simbolismo que debe tener esa ceremonia.
Qué sucedió. Luego de que el Tribunal Calificador de Elecciones proclamara a los 155 convencionales que integrarán la futura instancia constituyente, se desataron las negociaciones formales para resolver cómo será la sesión inaugural.
- En representación de Gobierno, el ministro secretario general de la Presidencia, Juan José Ossa, y el secretario de la Unidad Administrativa, Francisco Encina, ya tomaron contacto oficial con los electos. Sin embargo, existe un vacío legal respecto de cómo será el protocolo de la primera sesión.
- No está claro qué autoridad conducirá, recibirá y tomará juramento a los convencionales. Incluso no está resuelto si deben jurar o prometer respetar alguna regla o ley o la actual Constitución vigente.
- También hay dudas si la sesión se podrá realizar en la Sala de la antigua Cámara de Diputados, en el ex Congreso, por razones sanitarias de aforo. En esa línea, algunos constituyentes del oficialismo y de la oposición le han planteado al ministro Ossa que el decreto supremo que debe dictar el Presidente Sebastián Piñera determine el protocolo y el simbolismo de la sesión inaugural.
El problema del Ejecutivo. Por plazo constitucional, el decreto de Piñera, donde convoca a la sesión inaugural, que se realizaría el 5 de julio, se debe publicar antes del lunes.
- El Presidente, sin embargo, tiene previsto realizar una ceremonia oficial el próximo domingo para darle solemnidad a esa convocatoria.
- Sin embargo, según quienes han seguido las conversaciones, en el Gobierno prefieren que el decreto contenga el mínimo de instrucciones, porque quieren evitar que algunos constituyentes terminen cuestionando un protocolo propuesto por La Moneda.
- Uno de los nudos centrales es el rol que podría asumir el presidente de la Corte Suprema, Guillermo Silva, quien por su neutralidad política, era la alternativa que proponían sectores de derecha y de la antigua Concertación para que abriera la sesión en nombre del Estado e incluso tomara juramento a los constituyentes.
La izquierda se opone. No obstante, desde el Frente Amplio y el PC no comparten que Silva ejerza ese rol. No es un veto personal. Al igual que otros grupos de izquierda quieren que el ceremonial se ciña al simbolismo de la “soberanía popular”.
- “No estamos de acuerdo”, dice Marcos Barraza (PC), constituyente del distrito 13, consultado por este eventual papel del magistrado. “Creemos que no es bueno que en la sesión de instalación otro poder del Estado tenga la condición de anfitrión”, agrega.
- “Los poderes del Estado no deben jugar un rol activo”, decía también una declaración emitida por los convencionales de la Lista Apruebo Dignidad (PC-FA), que agrega que “la ceremonia inaugural es un acto de investidura inicial y no necesariamente contempla una promesa o juramento”.