En medio del vendaval de la IA, el ensayo general de un crítico

Tal como varios otros oficios, la crítica literaria y de otras disciplinas también está amenazada por la creación que viene de los algoritmos. Por lo mismo, es grato dar con un libro como “El mundo como ensayo”, donde a través del formato de un diccionario se escucha la voz jugada, inteligente y muy personal de un crítico literario español.


Lo sabemos, pero preferimos hacernos los lesos. Tal como lo temen médicos y abogados, son muchos los oficios amenazados por la inteligencia artificial (IA). Pero en el caso de los críticos -sean de cine, de literatura, de arte, de música- el panorama hasta aquí al menos se ve terminal.

Lo que en los medios se llama crítica, pero que en realidad son reseñas, notas que cuenta de qué va una obra, cómo ha sido percibida y qué tanto aporta en su ámbito, prácticamente ya murió. Hasta el más elemental programa de AI puede entregar esa información con mayor exactitud y confiabilidad que la acostumbrada en los medios. ¿Qué sentido entonces simular que lo ignoramos?

A lo mejor lo mismo cabe decir de la novela, en términos igualmente sombríos, aunque no por las mismas razones. ¿Desde cuándo el género está pedaleando en banda? Aparte, diría yo, de Koljos, de Carrere, ¿ha leído usted este año alguna novela nueva de la cual rescate algo -un momento, una emoción, una idea, una línea- más o menos perdurable?

De similar envergadura, ¿habrá otras dos o tres más? Es dudoso. ¿No es ya un secreto a voces que los novelistas están usando IA para corregir, temperar, pulir, maquillar, adecentar, textos y pulsiones en la medianía de muchos algoritmos, que no van ni un centímetro más allá de lo conocido, lo comprobado y lo aceptado?

Hace dos o tres semanas conversaba con un amigo librero, inteligente y enfático a rabiar, Joan Usano, de Takk, y me decía que a su juicio la novela probablemente iba a morir. Me golpeó, desde luego. Hay que leer, decía él, solo las del pasado, cuando se toleraba la anomalía, las furias, y no existían los filtros de la IA.

Quizás la crítica -digo la crítica más elaborada y también más personal- podría salvarse. Es al menos lo que quisiera creer yo. Doy por hecho que aún no hay un programa que entregue un análisis como el que hace Olivier Assayas en su libro Presencias (Ed. Monte Hermoso) del cine de Brian de Palma. Tampoco uno que comporte el placer, la agudeza y la elegancia de una página de Simon Leys  -el gran crítico belga-australiano- hablando, por decir algo, de André Gide. La crítica a veces hace ver dimensiones gloriosas de una obra y leer a un buen crítico literario -Alone, Valente, Dominguez-Michael, para qué decir Borges o Paz- es más que un agrado. Sencillamente, es fabuloso.

Bueno, Acantilado acaba de publicar un ensayo bien singular y que encaja bien en este contexto. No porque contenga comentarios literales sobre el fenómeno IA, sino porque por sus páginas circula inteligencia, agudeza, humor, sensibilidad cultural y atributos que hoy son raros de encontrar. Capacidad para unir al escritor con el filósofo. Al político con el teólogo. Al lobo estepario con el colectivo. A la política con la historia. A la ciencia con la poesía. Son conexiones que se agradecen.

El libro se titula El mundo como ensayo (¡qué gran título!) y responde al formato de un diccionario. Un diccionario raro, excéntrico, disfuncional quizás, pero diccionario al fin. Su autor, Juan Malpartida, poeta, ensayista y crítico, durante muchos años, hasta el 2022, editor de los Cuadernos Hispanoamericanos, revista de mensual y ministerial de cultura, poesía y crítica, con casi 80 años de historia, no exenta por cierto de cabezazos con el gobierno, pero abierta a grandes plumas tanto de Europa como de toda la América hispana. Para evitar equívocos de partida: tranquilos, Malpartida nos es lo que antes se decía un hispanista. El hombre ya se está convirtiendo en un septuagenario y supongo que este factor le concede alguna libertad interior.

Al menos para mí, este un tipo de libro me entretiene mucho. Ofrece ese tipo de lectura discontinua o fragmentada que cautiva incluso cuando nos estamos seguros de qué queremos leer. Ofrece una prosa con carácter. Ofrece puntos de vista; en ningún momento huele a Google. Ofrece además un paseo cultural amplísimo y estimulante. Súmele a eso originalidad, arbitrariedad, ingenio, erudición y el resultado ciertamente que califica.

En un libro como este, que tiene unas 240 entradas, es obvio que cada lector llevará su caña a los temas que más interesan. Yo me encontré con notas luminosas sobre Antonio Machado, Hannah Arendt, Rousseau, Boecio o Chesterton. Me pareció más que correcto en Camus, Joseph Roth o Vila-Matas. Bien en Darwin, Jung, Steiner y Edmound Wilson, el gran crítico estadounidense.

Celebré encontrarme con un entrañable perfil de Jorge Edwards, pero no a raíz de sus libros sino en Whisky y no sé por qué pienso que eso a él le habría gustado. No sé crea, en todo caso, que hay muchos perfiles de personajes, porque son los menos. Lo que manda son disquisiciones bien personales en entradas como Estupidez, Mentira, Arrepentimiento, Autoayuda, Soledad, Inútil, Frágil, Orgullo, Gusto, Cosmos, Limite, Soñar…. Reconozco que me alumbró mucho acerca de algunas figuras de la ilustración francesa de las cuales no tenía idea. También sobre héroes del mundo de la ciencia.

El salto mortal del ensayo ocurre cuando el propio diccionario abre una entrada para El mundo como ensayo, donde el autor se juzga a s mismo desde la perspectiva del Científico, el Filósofo y el Editor Es divertido su juego. El editor es el que dice: “Como ensayo no va a ninguna parte, tiene su gracia, sus momentos, pero cuando los encuentra es para perderse en el siguiente, y, además, ¿qué ha querido decir?”. Suscribo varias de estas observaciones. Y precisamente por lo mismo, el libro me gusta.

Es verdad que la obra tiene bastante de literatura de nicho. Le interesará a los críticos, a alguno que otro escritor. Puede que hasta pille a un académico volando bajo. Pero -lo juro- es del tipo de libros que deparará sorpresas aún a los lectores que menos las aguardan.

El mundo como ensayo. Juan Malpartida. Ed. Acantilado, 2026. 474 pp.

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