-¿Te preocupa el panorama nacional?
-Tengo la impresión de que estamos frente a una crisis social muy compleja, que puede meter a este país con mucha probabilidad en un ciclo prolongado de inestabilidad política, que no ha conocido antes. No hay que ser un doctor de Sociología para ver que los indicadores sociales están hoy peor de lo que estaban el 18 de octubre de 2019: en pobreza, desigualdad, en fin.
Y ya que los IFE se acaban, entonces hay un retorno a situaciones de pobreza que estaban momentáneamente contenidas nomás. Ante eso, el programa de Boric es bastante razonable, incluso diría moderado, pero al menos intenta hacerse cargo de la crisis.
-¿Crees que hay condiciones para nuevas protestas?
-No hacerse cargo de la crisis es prácticamente jugar con fuego. Pasamos desde un “no lo vimos venir” a una suerte de “aquí no ha pasado nada”. El nivel de desprotección acumulado genera mucha propensión a la movilización de la gente.
A eso le agregaría que estamos en una situación de varias incertezas: no sabes si vas a tener un parlamento unicameral o bicameral, no sabes cuánto va a durar tu gobierno tampoco. Es un momento histórico muy complejo. La esfera política tiene que estar con los ojos muy abiertos. Sea cual sea el gobierno, no va a tener un cheque en blanco.
-Dices que el programa de Boric es moderado, pero incluye una reforma tributaria que llegaría a los 8 puntos del PIB. No es menor.
-No es un programa que parta con transformaciones radicales, de ningún tipo. Lo que sucede es que si no nos hacemos cargo de esta crisis puede volver a prenderse esto. En la prensa leí a varios abogados opinando sobre el tema tributario y su postura es totalmente reticente a los cambios tributarios. No entienden que ya la concentración del ingreso, del patrimonio y de las oportunidades se acabó. Van a tener que meterse la mano en el bolsillo. Lo tienen que entender.
En la esfera política y en los medios hay una tendencia a intentar dotar esto (el programa de Boric) de condiciones seudo revolucionarias, que no las tiene. Si las tuviese no tendría problemas en reconocerlo. Pero no las tiene.
-Varios economistas han criticado la propuesta tributaria de Boric.
-El problema es que hablan como si en Chile no hubiese pasado nada. Esa actitud me parece muy poco lúcida. Yo creo que sí ha habido sectores empresariales más lúcidos, que han hablado de tener cuidado con esto. Incluso personajes de derecha, como Coloma, que dijo: “no vamos a poder seguir siendo de derecha como nos acostumbramos a serlo en los últimos 30 años”. Hay gente que sí entiende la gravedad de lo que ha pasado y simplemente hay gente que no.
-¿El próximo gobierno será uno de minoría?
-Hace rato que en este país no hay mayorías políticas sustantivas. Con lo que marcan los mejores candidatos en este momento en los años 90 no les habría dado ni siquiera para ser precandidatos de una alianza. Tenías que tener 36%, 42% o 48 % de apoyo para ser candidato presidencial. La esfera política en su conjunto es débil, no se salva nadie. Y lo grave es que pasa ante una sociedad convulsa.
En ese cuadro, yo ubicaría esta elección en la historia reciente de mayoría débiles. Bachelet 2 salió con 24,6%. Es una historia política con poca capacidad de manejo y de conexión con la sociedad. Se ha venido incubando un abismo entre política y sociedad. Intentar hacerse cargo de ese dilema es lo más valorable que puede hacer un candidato.
-¿Cómo evalúas el desempeño de Boric, quien ha aparecido inseguro en ciertos temas?
-A Gabriel lo conozco bastante. Dentro de la generación a la que él pertenece y dentro de las experiencias políticas de las que él proviene, él siempre ha sido bastante atento a captar lo nuevo que tiene la situación, la nueva geografía social y cultural, y no quedarse metido en la izquierda del siglo XX. Siempre ha tenido esa preocupación, ese instinto de refrescar y refundar la política. A mí me parece que desde esa posición es donde él ha empujado su campaña.
-¿Y a José Antonio Kast cómo lo percibes?
-Kast es la ceguera frente a la crisis. A diferencia de él, hay gente en la derecha y del mundo empresarial que está reconociendo que ya no se pueden hacer las cosas como se hacían antes. Pero Kast piensa como hace 30 años. Cuando dice que Krassnoff no es la persona que dicen es un delirio. No lo digo yo: ya la justicia dijo quién era Krassnoff . Esa actitud en este momento es como fumar arriba de una bencinera. Y al lado de esa bencinera somos todos vecinos.
-¿Las frases desafortunadas de sus voceros complican a Boric?
-Esa no es la prueba del fuego del candidato. Por su manejo de la crisis va a ser evaluado. La capacidad de apropiarse de este momento tan particular de la historia del país y si es capaz de enfrentarlo. Esa va a ser la gran prueba, no un dicho u otro. Y me preocupa, porque la prensa también actúa como si no hubiese pasado nada. Es muy peligroso desconocer lo que aquí ocurrió y puede volver a ocurrir. Incluso para las inversiones. Obviamente que un ciclo prolongado de inestabilidad política y de crisis social, va a ahuyentar las inversiones. Más que dos o tres medidas, la crisis es lo que va a espantar los negocios y eso sí nos puede hundir a todos.
-Se empezó a discutir el régimen político en la Constitución. ¿Estás a favor de cambiarlo?
-El presidencialismo en Chile es cuasi monárquico y eso se acabó. Eso no tiene posibilidades de sobrevivir. Tratar de prolongarlo es ir al choque, a la crisis. Ahora, entre eso y el parlamentarismo -más abierto, hay muchísimas alternativas. Hay un campo de discusión enorme.
-En la izquierda algunos están por revisar la autonomía del Banco Central.
-No es que están en contra de la autonomía, lo que digo es que hay muchas variantes de autonomía. Los europeos se pasaron más de un año discutiendo qué tipo de autonomía construían para el banco, que los iba a articular a todos. Aquí o estás con la variante de autonomía que dejó Pinochet o entonces quiere decir que no quieres la autonomía. Ese tipo de actitud obstruccionista impide la posibilidad de la deliberación racional, que es básicamente lo que nos puede conectar como humanos civilizados.
-¿Pero crees que hay que cambiar el tipo de autonomía actual del BC?
-Hay que revisar la forma en que se maneja la institucionalidad y el modelo de crecimiento. Aquí no hay temas vedados a la discusión.
-¿Qué tan cercano eres a Boric?
-Soy parte de los que le pidieron a Gabriel Boric que se lanzara en esta candidatura en mayo. Lo hablé con él, cuando todavía no estaba definido quién iba. Hoy no participo en la cuestión ejecutiva de la campaña, porque no tengo tiempo. Pero a veces voy a reuniones para entregar opiniones.
-¿Boric se hace cargo del fracaso de los experimentos socialistas del siglo pasado?
-Sí. La izquierda tiene que actualizar mucho su ideario emancipatorio. Los idearios de libertad en la izquierda del siglo XX se sacrificaron en nombre de la igualdad. Hoy hay una demanda de autonomía individual que no va a aceptar ese tipo de versión de proyecto de igualdad. El individuo que protesta no lo va a aguantar. Hay una izquierda que tiene que volver a resolver la ecuación de igualdad y libertad. Hay un balance histórico, de fracasos, que no se ha hecho.
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