Diciembre 25, 2023

Bachelet III: retorno al origen del problema. Por Jorge Ramírez

Cientista Político. Libertad y Desarrollo.
Imagen de archivo de la expresidenta en un conversatorio. Créditos: Agencia Uno.

La ex Presidenta, literalmente, entró a la cancha en la recta final del plebiscito constitucional. Aunque probablemente nunca sabremos cuánto pesó realmente el factor Bachelet, la puesta en escena fue capaz de construir un hito político y comunicacional digno de un retorno en gloria y majestad ¿pero un retorno a qué?


Cual nodriza llamada a socorrer infantes en medio de la orfandad y miseria. Así ha sido el resurgimiento bajo modalidad salvataje al frenteamplismo de Michelle Bachelet. La ex Presidenta, literalmente, entró a la cancha en la recta final del plebiscito constitucional.

  • A través de un video que se hizo viral, Bachelet, hizo un llamado a las mujeres a no permitir un retroceso en sus derechos. La jugada resultó, porque efectivamente las mujeres de manera abrumadora se inclinaron por la opción En contra, especialmente en los tramos más jóvenes, donde, de acuerdo con estimaciones preliminares, el rechazo a la nueva Constitución habría superado por cerca de 40 puntos porcentuales al A favor.
  • Aunque probablemente nunca sabremos cuánto pesó realmente el factor Bachelet, la puesta en escena fue capaz de construir un hito político y comunicacional digno de un retorno en gloria y majestad ¿pero un retorno a qué? Para la izquierda, un retorno al matriarcado progresista. Para una amplia mayoría de chilenos, un peligroso retorno al origen del problema.

¿Cuándo se jodió Chile?

  • En la novela Conversación en la Catedral de Vargas Llosa, Santiago Zavala formula la pregunta ¿Cuándo se jodió el Perú? A partir del convulso momento político, vale la pena hacerse la pregunta ¿Cuándo se jodió Chile? La respuesta es relativamente sencilla: el deterioro político, económico e institucional, comenzó durante el segundo Gobierno de Michelle Bachelet. A continuación, las razones.

La reforma al sistema político que aniquiló nuestra gobernabilidad.

  • Para comenzar, fue en enero de 2015, cuando en pleno apogeo de la “Retroexcavadora” un engominado Rodrigo Peñailillo, con trajes ajustados, confeccionados especialmente para él con finas lanas importadas, calzaba las piezas finales para la aprobación del nuevo sistema electoral.
  • Una vez más, demagógicamente, la izquierda había logrado convencer a buena parte de la opinión pública desinformada de que prácticamente todos los males de nuestra democracia remitían al sistema electoral binominal, tal y cual lo hicieron en 2019, con la consigna de la nueva constitución como panacea a todas las calamidades del país.
  • Tras intensas negociaciones políticas, con compás, regla y calculadora en mano los expertos electorales oficialistas diseñaban un sistema electoral a la medida de la izquierda, con calce tan perfecto a sus intereses políticos como los trajes de Peñailillo.
  • En la reforma electoral, de acuerdo al mensaje presidencial, se prometía: “darle a nuestro Congreso Nacional toda la fortaleza y prestancia que se merece”, a la par que se aseguraba que, “seguirán existiendo incentivos para que los partidos políticos se agrupen en grandes conglomerados y no se producirá una fragmentación excesiva en la representación política”.
  • Tras la implementación del sistema electoral proporcional de Bachelet, el efecto fue inmediato. En la sucesiva elección, la Cámara de Diputados pasó de tener un promedio de 7 agrupaciones partidarias con representación parlamentaria a tener 16 partidos en la elección de 2017, y a superar los 20 partidos en los comicios de 2021. Bienvenida la fragmentación y polarización. Cero incentivo a la gobernabilidad. Hasta el propio Presidente Boric ha reconocido las falencias de nuestro actual sistema político. ¿Dónde está el origen del problema?

Reforma educacional que devastó la educación pública

  • El legado de Bachelet en materia educacional tampoco es alentador. La Ley de Inclusión aprobada por la ex mandataria deprimió principios fundamentales para el quehacer educacional como el respeto por la disciplina, la autoridad y el orden al interior de la sala de clases.
  • Gracias a la reforma de Bachelet si un estudiante es problemático, la aplicación de sanciones o la expulsión del mismo, hoy se torna prácticamente imposible. Esta es una de las razones por las cuales hay estudiantes que cambiaron sus cotonas por overoles blancos; una educación pública que ha sido cooptada por la violencia política y el vandalismo, el otrora glorioso Instituto Nacional es el ícono de esta gran tragedia.
  • Y como si fuera poco, la misma Ley de Inclusión, que al unísono erosiona la Educación Pública, limita la creación de establecimientos particulares subvencionados, transformando a los estudiantes en auténticos rehenes de este perverso sistema.
  • Pero el legado de Bachelet en materia educacional no se inicia ni acaba en la Ley de Inclusión. Bachelet también fue la principal promotora de la inversión de la Pirámide de Maslow a nivel educacional, validando la idea de que la gratuidad en la educación superior debiera ser el centro de las prioridades, en desmedro de la educación inicial. Hemos llegado a tal nivel de descriterio que hoy el 45% del aumento anual del presupuesto del Ministerio de Educación se destina a financiar la gratuidad en la educación superior.

Reforma tributaria que desaceleró nuestra economía y paralizó la inversión.

  • 31 de marzo de 2014. En plena luna de miel de su mandato, la ex Presidenta presentaba su proyecto de Reforma Tributaria, planteando que: “esta reforma no va a frenar el crecimiento económico; por el contrario, solo puede haber un crecimiento fuerte y sostenido en una sociedad equitativa que fortalece su capital humano y crea instituciones públicas de calidad”.
  • Bachelet estaba escudada por su Ministro de Hacienda Alberto Arenas, sí, el mismo que señaló “júzguenme por los resultados”. ¿Los resultados? la Reforma Tributaria proyectaba un 3% del PIB en recaudación, sin embargo, apenas tuvo una recaudación efectiva cercana al 1,5%. Luego de esta reforma, el país dejó de crecer. Sin ir más lejos, el segundo Gobierno de Bachelet fue el de peor desempeño económico en los últimos 30 años.

Fin al consenso socialdemócrata y pacto generacional socialismo frenteamplismo.

  • Por último, fue durante el segundo Gobierno de la ex mandataria que el equilibrio entre autoflagelantes y autocomplacientes de la Concertación se quebró, imponiéndose una perspectiva crítica de los últimos 30 años del país. Tampoco es menor el hecho de que haya sido durante su segunda presidencia que el Partido Socialista, partido de la Presidenta, liderado por su ex Ministro Álvaro Elizalde, consagrara la muerte política de Ricardo Lagos, tras el respaldo a la candidatura de Alejandro Guillier.
  • Fue también durante Bachelet II que el Partido Comunista llegó al Gobierno tras 40 años refugiados en la izquierda extraparlamentaria. Asimismo, fue la ex mandataria quien abrió las compuertas del poder a los líderes del Frente Amplio, “los chiquillos”, como les solía decir la ex Presidenta.
  • Y es que, bajo su segundo cuatrienio, personeros insignes de Revolución Democrática como Miguel Crispi, adoptaron la estratagema de la “colaboración crítica” para ser parte del Gobierno de Bachelet, apoyando en el diseño de la reforma educacional, pero sin asumir la responsabilidad ni el peso de ser un partido oficialista. En cierta medida, fue Bachelet quien, desde un inicio, malcrió a estos “chiquillos” otorgándoles protección y privilegios.

El derecho a ser estúpido, porque cada día puede ser peor

  • Transcurría el año 2014, en pleno segundo Gobierno de Bachelet, cuando el historiador británico Niall Ferguson al visitar nuestro país señaló: “Chile puede estar comenzando a ejercer su derecho a ser estúpido”, haciendo referencia al giro a la izquierda que iniciaba Michelle Bachelet durante su segunda administración. Hay cosas que parecieran ser demasiado estúpidas como para que perduren, sin embargo, como dijera Albert Camus, la necedad insiste, siempre.
  • La propia ex Presidenta sabiamente nos señaló que “cada día puede ser peor”. Si el curso de los acontecimientos nos lleva a afianzar la ruta de la mediocridad y el estancamiento, apostando en una tercera oportunidad por Bachelet. Al menos, no tendremos derecho a decir que no fuimos advertidos.

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