Que nadie se confunda ni llame a engaño: estamos ad-portas de una “revolución constitucional” impulsada por la extrema izquierda que sustenta la candidatura de Gabriel Boric. El objetivo es el cambio profundo y total del modelo de desarrollo vigente en el país desde el inicio de la transición.
Señal de alerta. La arremetida de la extrema izquierda contra el Banco Central debe ser tomada como una señal de alerta de su férrea voluntad y decisión de desmantelar los cimientos del sistema.
Ninguna constitución es neutral. La cubana consagra el socialismo como régimen económico y social, la norteamericana el capitalismo extremo, la francesa un estado de bienestar. De igual forma la nuestra sustenta una economía de libre mercado y un estado subsidiario. De allí que para materializar esta “revolución” se requiere que la nueva constitución despeje el camino, o elimine los obstáculos, que podrían impedir que se promulguen las leyes o se adopten las medidas administrativas que la revolución exige.
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