“El secuestro ha pasado de ser un fenómeno excepcional y aislado, a un componente estructural del crimen organizado en Chile”, dijo el informe sobre crimen organizado publicado este viernes. Entre 2022 y 2024 hubo un salto de 74%. El primer semestre de 2025 se registró una caída.
Por qué importa. El informe sobre Crimen Organizado en Chile publicado este viernes por la Fiscalía Nacional mostró cómo los secuestros se han consolidado desde 2022 en el país. Esta alza (de un 74% entre ese año y 2024) ha ido acompañada de casos de alto impacto, como el plagio del 7 de agosto al empresario Rodrigo Cantergiani, quien fue capturado cuando llegaba en auto a su fábrica de bolsas compostables en Quilicura.
- Fue liberado al día siguiente, tras pagar un rescate. La banda, de venezolanos y colombianos, fue enviada a prisión preventiva. En junio también fue secuestrado el ex alcalde de Macul, Gonzalo Montoya.
- “Este país cambió”, dijo en agosto el fiscal nacional Ángel Valencia. “Sabemos que las calles no son las mismas que teníamos antes, sabemos que la noche no es la misma que teníamos antes y que la ciudadanía ya hizo cambios en su vida. Y Carabineros y la fiscalía también ya hicimos cambios”, recalcó entonces, en referencia a la creación del Equipo Contra el Crimen Organizado y Homicidios (Ecoh).
- El reporte, en su segunda edición, mostró también mostró la curva de homicidios en el país.
- La tasa de 4,6 homicidios por cada 100 mil habitantes de 2021 subió a 6,7 en 2022, ya sin pandemia, bajó a 6,3 en 2023 y a 6,0 el año pasado.
- Detrás de estas cifras el informe identificó a 16 bandas criminales, en su mayoría extranjeras, entre las que está el infame Tren de Aragua nacido en Venezuela. Los delincuentes chilenos también registraron una importante presencia en los robos y microtráfico en el país.

Las cifras de secuestros. Los 492 secuestros registrados en 2021, cuando se levantó el estado de catástrofe por la pandemia, subieron a 826 en 2022, año en que asumió el Presidente Gabriel Boric, el 11 de marzo.
- Desde entonces los secuestros se han mantenido sobre los 800 casos al año: 850 en 2023 y 857 en 2024.
- Al analizar los resultados por semestre, el documento mostró sí una baja de los casos registrados en los primeros seis meses de este año (hubo 341 versus 479 en el mismo período del año pasado), por lo que es probable que al analizar las cifras de todo 2025 ocurra una caída.
- Del total de secuestros del año pasado, en un 21,9% no se estableció una motivación. En un 21,1% el motivo fue la extorsión; en un 17,9% la razón fueron disputas familiares; en un 14,7% fue por ajustes de cuentas, cobro de deudas o venganzas y en un 9,8% el secuestro ocurrió en el curso de otras prácticas delictivas.
El análisis. “Durante el período 2014-2021, las cifras oscilaron entre los 360 y 564 ingresos anuales, reflejando una variabilidad moderada y, en general, un fenómeno de alcance contenido”, dijo el informe. “Sin embargo, el escenario cambia de manera drástica en 2022”.
- “Este quiebre en la serie temporal se asocia con la consolidación de prácticas de secuestro vinculadas al crimen organizado transnacional, las cuales combinan fines de extorsión, ajuste de cuentas y disciplinamiento interno, más allá de los secuestros con motivación estrictamente económica”.
- “El crecimiento sostenido en este delito puede interpretarse como una señal de mutación en el repertorio criminal de las organizaciones presentes en el país, que han incorporado el secuestro como un instrumento multifuncional de financiamiento directo, mediante el cobro de rescates; de coerción, en el marco de disputas territoriales o de mercado; y de control social, como estrategia de intimidación para imponer obediencia en comunidades vulnerables”.
- “En este sentido, los datos confirman que el secuestro ha pasado de ser un fenómeno excepcional y aislado, a un componente estructural del crimen organizado en Chile, requiriendo estrategias de persecución penal más integrales y coordinadas”.

Secuestros extorsivos. “En 2024, los secuestros vinculados a fines extorsivos, los ajustes de cuentas, cobros de deudas o venganzas, los secuestros ocurridos entre grupos delictivos o al interior de ellos, y los secuestros con fines de explotación sexual representaron en conjunto el 37,8% del total de casos”, dijo el documento.
- “Esta proporción confirma la creciente inserción del secuestro como práctica sistemática en redes criminales complejas, donde opera tanto como mecanismo de financiamiento ilícito como de intimidación y control social”.
- “El cambio en la composición de las tipologías evidencia que el fenómeno ha dejado de estar asociado principalmente a conflictos interpersonales o familiares para evolucionar hacia formas más estructuradas y planificadas, propias del accionar del crimen organizado”.




